La descomposición familiar en «Todos lo saben»

por Matías Schneider



Presentamos una reseña de «Todos los saben», película del director iraní Asghar Farhadi. Nominada a la Palma de Oro, esta cinta muestra, a través de un gran conflicto, la cara oculta de una familia.

Cartel de la película

Hay películas de las cuales es mejor no saber nada antes de verlas. Ésta es una de esas que recomendaría ver sin ver trailers o leer sinopsis. Ir al cine sin saber qué esperar fue una experiencia mucho más interesante.

El domingo 14 fui a ver «Todos Lo Saben», la película se estará proyectando hasta el 30 de octubre en distintos cines del país. La cinta fue dirigida por Asghar Farhadi y protagonizada por Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín.

«Todos Lo Saben» sucede en un pueblo rural español. Laura (Penélope Cruz) llega con su hija y su hijo de Argentina para el matrimonio de su hermana. En medio de la celebración, su hija Irene (Carla Campra) es secuestrada. Laura, junto a Paco (Javier Bardem) y posteriormente Alejandro (Ricardo Darin), intentará recuperar a Irene.

(Desde aquí hay pequeños spoilers.)

Fotograma de «Todos lo saben»

Padre iraní, hija española

Asghar Farhadi, siendo iraní, hace un bello retrato de las relaciones españolas. El amor, los secretos, el desespero y la familia son algunas de las cosas que abarca la construcción del director. Aunque esté dirigida por alguien ajeno a la cultura del lugar donde se desarrolla la película, no se nota en lo más mínimo.

La locación y la actuación enriquecen la ambientación. Hay un estudio exhaustivo de parte de Farhadi en cuanto a la cultura española. La película siempre es leal a ésta. En ningún momento hay dudas de que ésta no sea una historia española y eso es algo admirable.

Fotograma de «Todos lo saben»

El contraste es clave

El primer acto de la película narra la boda de Ana, la hermana de Laura. Hasta ahí la película tiene un tinte de drama amoroso. Los personajes principales no tienen conflicto alguno, somos testigos de la cotidianidad en medio de una típica boda. Hay pistas de misterio que siembra el director, pero no te esperas un cambio de género tan abrupto. Es al final del primer acto cuando sucede el secuestro. Todo lo que conocíamos hasta ahí se termina.

El primer acto es un poco más largo de lo común. Esto genera el contraste que le da fuerza al segundo y tercer acto. Cuando tenemos el equilibrio muy marcado y la ruptura del mismo es tan potente, esto ocasiona que el nuevo escenario donde se va a desarrollar la historia sea casi irreconocible. Se le podría comparar con el de un post-apocalipsis psicológico que con el tiempo solo empeora, lo que es genial de ver como espectadores.

Fotograma de «Todos lo saben»

Descomposición familiar

Por influencia, en Latinoamérica vivimos una realidad familiar similar a la española. Esta película nos habla de temas que para muchos de nosotros son comunes, como las tradiciones, festejos, cercanía, alegría, unión y calidez. También las apariencias, prejuicios, hipocresía, secretos y mentiras.

Farhadi utiliza el evento del secuestro para hacer un análisis de todas las cualidades de la familia en pantalla. Como un buen director debe saber, el conflicto es la mejor forma de conocer a los personajes. Vemos cómo esta familia, que aparenta ser feliz, se cae a pedazos, dejándonos ver su verdadera identidad. Farhadi aprovecha esta situación para explicarnos un poco de su propia historia y la influencia del pueblo donde se desarrolla la historia.

El relato gira en torno a los personajes principales. Sin embargo el papel que tiene la familia influye mucho en el drama y la progresión de la historia. Además los miembros de ésta ayudan a exponer el comportamiento de los protagonistas.

En general…

Es una muy buena película. Es una historia que se alimenta de los secretos y el misterio. Éstos se mantienen hasta el final, cuando se revela quién fue el secuestrador. Pero desde más o menos la mitad del segundo acto perdí el interés por descubrir la identidad de los mismos. Hay un enfoque mucho más intenso en los personajes de Bardem, Penélope y Darín.

Sí me pregunté un par de veces quién pudo haber secuestrado a Irene, pero nunca me llegue a interesar demasiado. En un punto de la historia, sin aviso, se nos revela quiénes fueron los villanos. De todas formas no logré empatizar ni creer reales sus motivaciones.

Las actuaciones de Bardem y Darín son bastante buenas. La de Penélope, un poco melodramática, pero funciona. Tenemos a protagonistas con mucha profundidad, dispuestos a hacer lo que sea por cumplir su objetivo.

En cambio los secuestradores son todo lo contrario. Son bastante planos y no son interesantes. Desde que se sabe quiénes son también sabemos que no están seguros de lo que hacen, y su objetivo no es lo suficientemente fuerte, lo que le quita verosimilitud al relato.

En el campo técnico está bellamente fotografiada por José Luis Alcaine. Los paisajes, el pueblo donde se grabó, la escenografía y especialmente la maravillosa puesta en escena, aportan a la fotografía y construyen una hermosa ambientación.

La exploración de los conflictos familiares es una parte importante de la película, lo que personalmente me encantó y me hubiera gustado ver más. Es un gran trabajo de Asghar Farhadi y su equipo. Se siente su dedicación al ver el filme.

Es una película que cualquier persona puede disfrutar. Los cines de hoy en día no pasan buenas películas muy seguido. Hay que aprovechar e ir a ver el cine que hacen los cineastas que realmente disfrutan del oficio, siendo éste un buen ejemplo.

 

 

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