La caída del Jaguar: una aproximación sensible y reflexiva a las realidades de la selva

por Andrea Aguirre
Juan Carlos León presenta su nueva obra la Caída del Jaguar, una alegoría de la depredación de la selva y los seres que la habitan. La exposición física está en el Centro de Arte Contemporáneo y esta es su última semana en exhibición.   

Exposición de La caída del Jaguar en el CAC. Foto: cortesía del Centro de Arte Contemporáneo

“Para empezar este viaje, tienes varios caminos como trochas en la selva”, así introduce el artista guayaquileño el texto digital de La caída del Jaguar. Este PDF interactivo es sólo uno de los tres productos que constituyen toda la obra. En esta, Juan Carlos León plasma un paisaje del territorio amazónico ecuatoriano desde su infinita subjetividad, y te propone varias maneras de recorrerlo. 

La publicación digital recopila fotografías de paisajes que Juan Carlos realizó durante sus viajes a la Amazonía ecuatoriana con el fin de exponer a la “selva productiva”, a la producción petrolera, y al resto los dilemas que esta última acarrea. Los elementos visuales se sustentan con datos periodísticos para acercar al espectador a esta compleja realidad. Sin embargo, el autor advierte no aferrarse simplemente a esta única perspectiva. 

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Página web de Juan Carlos León. Haz click para entrar y ver los materiales.

Esta recopilación de fotos y datos de realidad se apoyan en fragmentos del cuento “Viaje para emplumarse la cabeza”, del escritor Guillermo Morán, y en las ideas sobre “el perspectivismo” del antropólogo Eduardo Viveiros de Castro. Estas referencias le permitieron al artista acercarse de una manera más íntima y profunda a las cosmovisiones de los pueblos indígenas. 

Y con esto pretende crear una discursividad que permita también a la audiencia tener varios caminos desde donde interpretar la obra y aproximarse a las temáticas tratadas. 

Los otros dos productos que acompañan a la recopilación de fotos le plantean al espectador transitar este viaje amazónico desde la experiencia sonora y visual. Juan Carlos adjunta al proyecto una playlist con grabaciones y canciones de diferentes autores y épocas que resuenan con el panorama selvático y la problemática del extractivismo. 

Y la tercera pieza que compone a La caída del jaguar es la exposición física. En ella el artista juega con materialidades provenientes de antiguas piscinas y derrames de petróleo que se encuentran en etapa de remediación para construir una muestra de esculturas, fotografías archivísticas, y un video documental. 

Juan Carlos trabaja de manera equilibrada con varios elementos y conceptos que se articulan para expresar una idea no estática de lo que es la selva. Una idea que apela a su complejidad y lleva a la reflexión en torno a cómo estamos enlazando nuestra relación de existencia con nuestro planeta y con los otros seres que lo habitan. Cómo desde este lado afectamos espacios de vida que son sumamente necesarios de conservar. 

En la siguiente entrevista, León nos cuenta más sobre la construcción de este paisaje amazónico. La exposición física la puedes ver en el CAC hasta este domingo 28 de febrero.

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La exposición estará hasta este 28 de febrero. Pilas. Foto: cortesía del CAC

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Andrea Aguirre: ¿Cómo te adentraste al mundo de la Amazonía ecuatoriana y sus realidades? 

Juan Carlos León: A mí me interesa la Amazonía a un nivel macro, entendido esto como la Amazonía que comprende el territorio de varios países. Yo me adentre en este tema a través del encuentro con un informe realizado por una ONG llamada Land is Life, que trabaja con pueblos no contactados o de contacto inicial y que me llevó a reflexionar bastante. 

Pero, también, por un interés que vengo explorando desde otros trabajos, ya que se centra en el tema del despojo ejercido a través de las formas de explotación del capital en distintos territorios. En este caso, en la Amazonía. 

Hay investigadores y artistas que llevan mucho más tiempo conectados a estos temas, desde otras perspectivas y abordajes, pero mi corto tiempo ha sido bastante fructífero en cuanto a investigación y a poder razonar sobre las formas de territorio. Mi interés tiene que ver con una necesidad de buscar información con la que normalmente no conectamos. 

Lxs espectadorxs contemplan los pasivos del petróleo. Foto: cortesía del CAC

AA: ¿Qué importancia tiene para ti conjugar tu trabajo artístico con datos periodísticos, textos, información archivística? 

JCL: Para mí es importante este ejercicio porque no soy yo quien genera el informe o los archivos. Yo me pongo en diálogo con ese otro trabajo y traigo al presente información que muchas veces es muy valiosa, pero que a veces se desconoce, o simplemente está desarrollada para exponerse sólo en ciertos campos como el académico o institucional. 

Para mí es vital que todos estos contenidos vuelvan a reflexionarse a través de otro tipo de disciplinas, que puedan tener otros tipos de análisis, más sensibles, que permitan conectar a otros públicos desde el arte

Lo que busco es transformar esa información en una práctica artística que permita el diálogo con otros usuarios, y a través de este ejercicio también creo mi archivo levantado a partir de mis propias fotografías, esculturas y videos.  

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El ejercicio de Juan Carlos busca ser un diálogo con los demás y, a la vez, un archivo. Foto: cortesía del CAC

AA: ¿Qué te llevó a abordar no sólo la realidad extractivista que atraviesa la selva ecuatoriana sino también a entrelazar sus realidades ancestrales y sus cosmovisiones en tu proyecto? 

JCL: En la búsqueda de posibilidades bibliográficas que me permitan conectarme con el territorio, además de los viajes que realicé a la Amazonía norte del Ecuador una zona bastante amenazada durante décadas por las malas prácticas de explotación me encontré con una fabulosa narración que me dio acceso a pensar este espacio, ya no sólo como archivo, como datos duros, sino como un cuento.

“Viaje para emplumarse la cabeza”, de Guillermo Morán, me resonó mucho porque yo estaba viajando de manera constante a la Amazonía para hacer este proyecto y para conocer la selva. Y el cuento narra la historia de un personaje sápara que también viaja por la selva para conocerla y para hacerse sabio. En este caso, yo no tengo esa posibilidad de hacerme sabio (risas). Obviamente soy una persona de este lado del mundo, pero conecté mucho con la historia. 

Esto me lleva a revisar también teorías como el perspectivismo y otras epistemologías que me permiten reflexionar sobre estos territorios desde otro lugar. Con el perspectivismo, el autor Viveiros de Castro habla del encuentro de formas de apreciar el mundo y las necesidades que uno tiene al momento de habitarlo. 

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El jaguar representa la fuerza para los pueblos amazónicos. Foto: cortesía del CAC

La caída del Jaguar es una alegoría de eso, de cómo enfrentamos esas dos formas de reproducción de la vida. Cómo nuestras formas se confrontan con otras y crean este choque, que a veces es cultural. Pero también es un choque a nivel ontológico, a nivel del pensamiento y de las formas de comprender el mundo. 

El Jaguar es el animal sagrado de la selva, el animal protector de ese mundo. Escojo al Jaguar como esa alegoría porque esa es la imagen y la fuerza de la selva para esos pueblos. El libro de Viveiros de Castro se llama La mirada del Jaguar. Cuando me di cuenta de eso fue como una feliz coincidencia, y ahora puedo decir que La caída del Jaguar es como una cita directa a este trabajo de Viveiros de Castro. 

AA: ¿Cómo fue la curaduría sonora del proyecto? 

JCL: La curaduría sonora la trabaje junto a la antropóloga y abogada Verónica Morales. Con ella hicimos una serie de reflexiones sobre la música que podría representar a esta problemática. La curaduría está dividida en cuatro secciones que son representativas de esta lógica de primero adentrarse a la selva, luego pasar hacia una selva productiva, hacia la explotación petrolera, y luego mostrar cómo hay una unión y transformación en las sonoridades de la localidad en esta última sección puedes escuchar reggaetón shuar o cumbia waorani

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Algunos libros sobre el extractivismo. Foto: cortesía del CAC

AA: ¿Qué valor crees que le da a tu trabajo la materialidad de tu arte: utilizar los propios residuos de petróleo para crear? 

JCL: Ya desde hace un tiempo voy pensando dos cosas que para mí son importantes dentro de mi práctica artística. Una es la idea de paisaje. Me interesa la idea de ese paisaje no representacional de un lugar o aspiración de un lugar, sino más bien como una forma de entrar a ciertas contradicciones y a un conflicto en relación con el territorio. Por ende, me interesa también entrar en ese paisaje a través de la exploración del material. Que sea este el que te conecte a esos territorios. 

Hablo de la selva sin que veas específicamente un paisaje de selva verde, grumosa, con animales. Al final, es la selva lo que te estoy mostrando. Es la selva productiva, y las contradicciones que trae la producción

Trabajo no con la imagen del petróleo, sino con el organismo en sí, con petróleo petrificado dentro de la tierra que es parte de un proceso de remediación ambiental. Y es a través de este material como propongo que otros mundos se conecten con las reflexiones alrededor de la selva. También me interesa la idea del material como expresión sensible y como ejercicio de sanación. 

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“La caída del Jaguar”. Escultura del cráneo de un jaguar hecha de 310 pasivos de petróleo. Foto: cortesía del CAC

AA: ¿Qué buscas transmitir al montar en oposición el vídeo de la limpieza de pasivos con el vídeo del jaguar? 

JCL: Este video, que es un primer corte espero hacer una nueva edición, nos permite ver otra forma en la cual nuestros ejercicios de vida se apropian de otros territorios y los explotan de otra manera. El video muestra a un jaguar enjaulado. De manera constante se puede ver a un animal estresado, y pienso que nosotros no tenemos por qué entender esos mundos desde una perspectiva como es la del zoológico, o desde una forma de reproducción de imagen de esos territorios. 

Lo que hago es confrontar estas dos representaciones: una que tiene que ver con la forma en que se va limpiando el material que utilizo para el proyecto, y la otra, con un jaguar que no pertenece a ese lugar. Busco mostrar que no hay ese ejercicio de pertenencia, ni de formas adecuadas de mirar la selva. 

Lxs espectadorxs contemplan la limpieza de los pasivos de petróleo en la exposición de La caída del Jaguar en el CAC. Foto: cortesía del CAC

AA: ¿Cómo fue y qué implicaciones tuvo para ti exponer en contexto de pandemia?

JCL: Bueno, si bien hablamos de las formas de afectación de la vida de esos otros mundos, la pandemia es el resultado de eso, ¿no? Fue bastante complejo. Este proyecto originalmente estaba pensado para presentarse en México, como parte del Cuarto de proyectos de la escuela SOMA, donde estaba viviendo y estudiando. 

Por ciertas circunstancias tuve que regresar a Ecuador en el contexto de pandemia y hacer al mismo tiempo el montaje de esta exposición. En cierta medida, a nivel de viajes a la Amazonía, me gusto mucho, porque los espacios estaban casi vacíos y eso facilitaba algunas cosas. Y, bueno, el CAC ha entendido las necesidades de montaje en medio de esta situación y han logrado gestionar de manera adecuada lo mínimo para que esta exposición sea posible. 

La reflexión es que la pandemia nos muestra, una vez más, el nivel de deterioro social, y, a nivel orgánico, la degradación del entorno vivo que es nuestro planeta

“Costra”. Inscripción Ñuthse Cansefaye (en lengua cofán: “Buen Vivir”) sobre pasivo de petróleo. Foto: cortesía del CAC

AA: ¿Cuál es la importancia de visibilizar estos temas en el contexto citadino y en el contexto político actual? 

JCL: Para mí la importancia, más allá de desmitificar la selva, es desmitificar que forma de vida es buena o es mala. Lo que intento es que la gente, a través de esta estrategia sensible, pueda conectarse y cuestionarse sobre cómo su forma de vivir puede afectar a otras vidas en otros espacios. 

Mi necesidad de consumo, ya sea en cosas mínimas, afecta a todo un territorio que ya tiene sus propias formas de relación y preservación de vida. Y no tienen por qué ser alteradas por mis necesidades. 

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En el contexto político local en el cual hay grandes confrontaciones para entender que necesitamos otro modelo para obtener nuestros recursos es necesaria esta exposición. Se inscribe en un momento político y social muy vigente. Pero no intento decirte si la ecología es buena. Y tampoco te hablo de si Texaco es malo, o de si las petroleras son malas o buenas. 

Lo que intento decirte es que necesitamos cambiar el modelo de extracción y la forma de organizar nuestros mundos. Necesitamos dejar de lado esa postura de que existe un solo mundo. Porque nuestros modelos presentes están dañando y jodiendo otras formas de vida

Lxs espetadorxs en la entrada de la muestra. Foto: cortesía del CAC

 

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