Can’t Go Home, documental dirigido por Isabel A. Pérez, nos lleva por las calles, callejones, espacios abandonados y rostros de la ciudad china de Pingyao. Fue parte de la programación oficial de la edición número 25 del festival internacional de cine documental EDOC.
A través de este recorrido conocemos la historia de un fantasma atrapado entre sus calles en una lucha por no ser olvidado.
Can’t Go Home parte de Looking China, una iniciativa que reúne a jóvenes cineastas para acercarse a distintas culturas y costumbres de China a través del cine.
Isabel llegó a Pingyao con una consigna, se encontró con una ciudad misteriosa y con un idioma que no conocía. Frente a esa dificultad, la cámara se convirtió en su principal herramienta para comprender el lugar.
Mientras recorría las calles, asistía a obras y filmaba ensayos, la directora comenzó a descubrir las historias que estaban presentes en los corredores, los callejones y las paredes de Pingyao.
La ciudad fue revelándose poco a poco frente a la cámara. Una ciudad profundamente espiritual, que parece abrazar su historia, pero que al mismo tiempo “le tiene miedo a los fantasmas”.
Los fantasmas se convierten en una forma de acercarse a la memoria, a las historias y a todo aquello que permanece escondido detrás de lo cotidiano.
¿Qué pasará cuando nos vayamos? ¿Quién recordará nuestras historias?
El corto plantea que registrar también es una forma de recordar y reconocer que algo existe. Contar una historia puede ayudar a evitar que aquello desaparezca.
Can’t Go Home también nos invita a mirar nuestra propia cotidianidad y descubrir los fantasmas que se esconden en ella.