A donde se refugia el temblor es la nueva exposición del artista visual Davartis, inaugurada el 28 de agosto en la Galería Q. Estará abierta hasta el 25 de septiembre.
Qué tipo de seguridad nos brindan los espacios compactos. Aquellos donde podemos escondernos del mundo, gritar, llorar y crear, refugiados del mundo exterior.
La Galería Q inicia un nuevo ciclo llevándonos al interior de la habitación-mundo de David Jarrín (Davartis), una exposición, con la curaduría de Santiago Ávila Albuja, que recibe el nombre de A donde se refugia el temblor.
Un fuerte de cobijas se extiende por las paredes y el suelo de la galería. Una escalera inclinada, una silla, un diente, almohadas y otros objetos ocultos se encuentran desperdigados.
Como su nombre lo sugiere, este refugio nace de lo más propio: las sábanas, el dolor del cuerpo y el impulso innegable de crear. Así, Davartis nos brinda un pedazo de su habitación, convirtiendo su mundo más íntimo en un refugio colectivo.
Recorrer la exposición es poner la mirada dentro de sus sensaciones y dolores. El fuerte de cobijas se asemeja a montañas sobre las cuales bailan dibujos, bordados y rayones. En su interior se esconden pequeños objetos, casi imperceptibles, acostados en una esquina, dejando el protagonismo a la multitud de expresiones que yacen en la tela.
Fotografía de Antonia Castro
Estos dibujos y rayones vienen de las manos de diferentes artistas que, en conjunto, se adentraron en las sábanas sudadas y lloradas, y calcaron en ellas sus visiones. El refugio se vuelve común.
Desde las hojas hechas con fundas de almohadas, hasta los detalles que solo se encuentran caminando por la sala, buscando en cada esquina, hablando con el otro: el espacio de una habitación blanca se convierte en un mundo interior que compartimos; una silla se vuelve huesos y una tela figuras marinas.
La galería inicia una nueva vida con Saskya Fun Sang (educadora, artista multidisciplinaria y curadora) y Camila Molestina (artista visual, educadora e investigadora) a la cabeza. Una vida que existe gracias al esfuerzo colectivo de quienes la manejan, la crean y la visitan cada día.
Las palabras del artista, el curador y las nuevas directoras de la galería, recuerdan la importancia del reunirse, de pasear entre el arte y conversar.
En lugar de explicar su obra o su proceso, Davartis se toma el tiempo de sus palabras para recordar a cada persona con la que dibujó, pensó, y armó esta obra. Porque el arte no existe por sí solo. Lo creamos y lo defendemos en conjunto.
Apertura de la exposición A donde se refugia el temblor. Fotografía de Antonia Castro