Fernando Milagros: “Era muy importante reflejar la identidad latinoamericana en este disco”

Desde los confines de Latinoamérica, tuvimos a Fernando Milagros, de vuelta en Ecuador. Llegó con bajo perfil, pero con ganas de sentirnos parte de su Cordón Andino, esa línea imaginaria que se traza con la música de su guitarra y su voz.
Fernando Milagros / Foto: Jaime Valenzuela

Fernando camina por una vereda de La Floresta y a lo lejos se lo reconoce por su guitarra, sus gafas redondas y pequeñas y su pelo revuelto. Le agarra la altura cuando sube algunas gradas, pero retoma su actitud al rato y sonríe. Estamos en Quito. Hace poco, el cantante chileno sacó su disco Milagros y quiso que su lanzamiento fuera coherente con el sentido que había tomado su música. Quería que recorriera la región andina y de ahí salió toda la idea de Cordón Andino, la gira que lo trae a Ecuador, Bogotá, Lima y que terminará en Santiago.

En Quito pocos lo conocen, pero esos pocos dan fe de la energía de su música. La última vez que lo habíamos tenido con nosotros – y la primera- fue en diciembre de 2013, cuando tocó  junto a Da Pawn y se ganó el cariño y seguimiento de oídos que acababan de descubrirlo desde las butacas del Teatro Variedades. El concierto que Fernando Milagros dio esta ocasión, tuvo mucho que ver con su actitud independiente. Llega despacio, sin mucho alboroto para tocar en La Estación, un venue pequeño en el norte de la ciudad, y lo fueron a ver quienes lo siguen desde Vacaciones en el patio de mi casa (2007), y otros que han descubierto la abundancia de su sonido en medio del camino.

Milagros está disponible en las plataformas digitales desde fines de mayo y es un disco que, con intensidad, lanza al viento la voz de Fernando y que continúa su exploración en el sonido de Latinoamérica, en raíces cercanas al folklore entretejidas con pop y bronces. Su declaración de cantautor se posiciona desde lo independiente y por eso, llega a Quito un miércoles y nos suelta sus historias, como milagros.

 

Luego de varios años de ausencia en Ecuador, han cambiado algunas cosas en la escena de nuestro continente. De pronto nos encontramos con un sonido latinoamericano más difuso. ¿Sientes que hay un sonido y otras características que identifiquen a Chile con Ecuador y con la región?

De hecho, una de las cosas más importantes de la primera vez que estuve acá, en el Teatro Variedades, fue que me sentí tan familiarizado con el clima, lo sentí tan parecido a Santiago, que por ahí apareció la idea de armar este circuito al que llamamos Cordón Andino. Apareció también la idea de que no somos tan diferentes y que sería bonito trasmitir ese mensaje. Mas allá de fronteras tenemos hartas cosas en común. La idea quedó rebotando y hace un año empezamos a concretar.

A partir de esta idea de lo regional, nos encontramos con algunas colaboraciones que vemos en este nuevo disco con artistas de varios países vecinos como Kanaku y el Tigre, de Perú o Diamante Eléctrico de Colombia que corresponden a esta mirada tuya y que no necesariamente fueron escogidos porque sean conocidos en Chile.

No, en Chile nada. Solamente mi intención tiene que ver con lo artístico y que las canciones donde están colaborando me pedían ese ingrediente. Poder complementar la canción con otra voz u otro sonido. Era como un motivo muy importante en este disco, lo mismo que dices, de reflejar identidad latinoamericana en la música.

¿Hubo algún punto de inflexión que te hizo pensar esto como una temática que querías tomar ahora?

Yo creo que se fue dando a medida que iban apareciendo las canciones y a medida que el disco iba tomando más carne.

¿Cuál es la línea guía que te hace componer las canciones de Milagros, tomando en cuenta que en San Sebastián  te habías inmerso en el folklore y habías tomado esos elementos del pop?

Hay algo parecido siempre, pero también tiene que ver con no respetar tanto las reglas de la cosa.  Tiene que ver con asumir algunos sonidos que son propios del lugar donde vivimos, pero también transgredir un poco esas reglas y ponerlas en un contexto más contemporáneo, más 2017. En 2011 hicimos el San Sebastián con folklore, quizás ahora también hay algo de eso, pero con más energía, quizás. Con mucha más intensidad. La dinámica del disco es bien amplia. Hay canciones que son muy pequeñitas que van creciendo y otras que están arriba todo el tiempo. Mi intención con este disco es hacer un viaje que tenga altos y bajos.

¿Cuáles son algunas diferencias de producción de Milagros frente a los discos anteriores?

La diferencia más latente es que yo asumí las riendas de la producción y desde el primer disco no lo había hecho. Y luego, siempre estaba con otra persona en la producción. Los últimos discos los produjo Cristian Heyne, y el primer single de este disco, también, pero llegamos a la conclusión de que yo tenía la idea súper clara de lo que quería y no necesitaba a otra persona para hacerlo. Así que decidimos producirlo a medias con el ingeniero que grabó el disco y así no tomar tantas concesiones. Pudimos tomar riesgos y eso se ve reflejado en el tracklist.

¿Como un reflejo a lo primario?

Puede ser, sí. Es como un regreso a lo básico y un encuentro conmigo también, en el oficio de hacer canciones en el mensaje y la actitud y hasta en el sonido. Todo tiene que ver con una cierta maduración, como la sensación de ponerte los pantalones en el asunto.

Portada del disco Milagros, lanzado a finales de mayo de 2017

¿Cómo aseguras mantener este sonido a medida que crece tu carrera? ¿Cómo has manejado tu camino desde la independencia?

A mí me ha funcionado bastante la independencia. Y siento que ha sido un error empezar a seguir tendencias, porque creo que las tendencias las tiene que marcar uno. Si vas siguiendo las modas probablemente vas a tener más plata, pero tu trabajo en un año, dos años, se va a olvidar. Mi intención es hacer canciones que la gente pueda recordar, entonces no me interesa andar viendo lo que está de moda. Me parece un error total para el arte, lo mata, cachai.

¿Qué es lo que crees que queda de Fernando de los tiempos de María Milagros?

Ay no sé. Ayer me dijeron: “No puedes ver el jugo estando adentro de la juguera”. Hay cosas que uno hace movido por el instinto, sin ninguna razón y no las puedes justificar. El tiempo hace que uno después entienda las cosas. O la distancia. Cuando uno está tan cerca de uno, lo que uno hace, es difícil definirlo por uno mismo. Uno hace las obras pa’ que los otros lo lean, no para uno, cachai. Es como sacarse una parte de uno y mostrársela a alguien. Entonces si te la estoy mostrando, léela, porque sale de mí y no sabría explicártela, pierde la gracia.

A partir de eso, ¿De dónde provienen las letras que construyes para este último disco?

Son ideas muy simples que vienen madurándose desde hace algún tiempo. Por lo general la mayoría de canciones han sido escritas de una tirada, sin pensar tanto la cosa. En Milagros predomina eso: una actitud que tiene que ver más con el instinto que con la reflexión. Todo mucho más desde el estómago y fue una de las premisas al encerrarnos a grabar el disco. Lo primero que le dije al ingeniero fue eso, que había que tratar de conservar el instinto en las canciones y no domarlas tanto. Quería conservar esa rudeza, ese lado salvaje que tienen las canciones cuando recién uno las está componiendo. Usualmente, en ese inicio son de una manera y en el estudio terminan transformándose y sentí que eso para mí en esta ocasión era matar el disco. Hay muchas primeras impresiones. Como las primeras fotografías de las canciones que aparecieron en su forma más primitiva, hay mucho de eso que quedó en el disco.

Cuéntanos sobre la gira Cordón Andino y tu intención de recorrer este lado del continente.

La intención era hacer las colaboraciones del disco. Le pusimos este nombre porque básicamente era dibujar la cordillera de norte a sur y escogimos estos tres puntos importantes: Bogotá, Quito y Lima y bueno, la colaboración de Diamante Eléctrico tiene que ver con eso. En Ecuador me hubiera encantado haber podido hacer algo, pero no pudimos. En Lima hicimos la colaboración con Kanaku y el Tigre.

 

 

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Ga Robles

Periodista, comunicadora y buscadora de historias. La música y todo lo que se le parece han sido la resbaladera de mi vida en los últimos años. *Ga Robles es sólo un personaje del universo gabrielar. @garoba o @garobato

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