Susana Baca, una de las maestras y voces comprometidas de América Latina, aterrizará en Quito con su propuesta Maestra Vida en el marco del Festival Ecuador Jazz.
Susana Baca nos recibe virtualmente en su espacio en Cañete, a unos 154 kilómetros al sur de Lima. Cuna y Capital del Arte Negro Peruano, esta tierra costera nos presta el murmullo del océano Pacífico y el canto de sus aves como telón de fondo.
Desde allí, Susana, una de las maestras y voces comprometidas de América Latina, que estará presentándose con su propuesta Maestra Vida en el marco del Festival Ecuador Jazz, nos concede esta conversación.
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Daniel Rivera (Amaru): Muchas gracias Susana por la entrevista, nos conocimos hace algunos años cuando presentaste el disco y concierto «De la misma sangre» en Quito en 2011. Ese proyecto juntó tu voz con las voces de Guillermo Ayoví “Papá Roncón”, “Las tres Marías” y “La banda Mocha” además de un repertorio de música afro y de la costa de Ecuador y Perú.
Susana Baca: ¡Uy! hace un montón de años porque ya no está Papá Roncón; con ese disco ganamos premios.
Daniel: Sé que estudiaste para ser maestra, ser pedagoga. ¿Crees que has utilizado esa formación para trabajar la memoria a través de la música? ¿Cómo ha sido el proceso de vincular tu obra con las juventudes y sostener ese sentido de lo comunitario o colectivo hoy en día?
Trabajé como maestra en muchas partes del Perú, en el cerro de El Agustino, en los “pueblos jóvenes”, así los llamamos en Perú. Estos son lugares donde vive la gente muy pobre, muy abandonada. Ahí me tocó formar niños; ese fue mi trabajo. De ahí pasé a la música porque es mi esencia, es lo que yo tengo, lo que quiero hacer siempre.
A veces siento nostalgia, antes lo miraba así: cuando veo a los niños empezar sus clases, veo cómo van a la escuela, quisiera hablarles y enseñarles. Pero ahora, desde el escenario, desde mi vida y desde mis redes sociales puedo manifestarme, contar cosas y decir cosas en los momentos que se necesitan.
Yo creo que ahí ejerzo el magisterio, porque me siguen jóvenes, no solamente músicos. Cuando organizan marchas por los derechos humanos, los acompaño; salgo a la calle a protestar con los jóvenes. El magisterio me sirvió, de todas maneras, para esta mi nueva vida de artista.

Fotografía: cortesía de Sebastián Monsalve
“Es necesario compartir con amistades y estar presentes mirándose a los ojos”
Daniel: Tu compromiso político y cultural es evidente, sobre todo en estos momentos complejos de América Latina…
Ricardo [Pereira], mi esposo, tiene una frase: dice que estamos en un péndulo y que en algún momento tiene que regresar. Mientras eso pasa, nosotros tenemos que seguir creciendo espiritualmente y no estar solos, porque las redes justamente tienden a aislarte. Es necesario compartir con amistades y estar presentes mirándose a los ojos. Cualquier pretexto es bueno para reunirse.
Daniel: Siguiendo este pretexto de reunirse, presentarás un recital en el marco del Festival Ecuador Jazz del Teatro Nacional Sucre el sábado 26 de septiembre. ¿Qué encontraremos en tu propuesta Maestra vida?
La vida me enseñó y también me “sacó la mugre”, porque tuve momentos difíciles. Pero justamente el haber hecho una comunidad con mis compañeros artistas y músicos me ha fortalecido. Me ha hecho volver con toda la fuerza y todo el entusiasmo a seguir trabajando. A pesar de la cantidad de años que tengo, necesito seguir dejando testimonios.
Acabamos de terminar un proyecto que llamamos El viaje de la lengua, tiene que ver con poemas de los poetas españoles de la generación del 36, los que perdieron la vida en la Guerra Civil, junto a poetas peruanos y latinoamericanos. Son dos discos: ya está el primero, y todavía nos quedan cuatro poemas que no sabemos dónde meterlos.
Los músicos vienen a esta casa en el campo. De fondo tienes el ruido del mar, los pajaritos. Aquí tenemos un estudio donde grabamos y soltamos nuestros sentimientos, nuestras frustraciones, nuestros amores, todo en este estudio. Compartimos la mesa, cocinamos y estamos aquí.
Eso nos da fortaleza: formar núcleos familiares con gente de distintas edades. Hay un grupo de jovencitos que viene y graba vídeos; guardamos todo ese material y lo compartimos cuando queremos. Creo que me fui de tu pregunta (se ríe).
Daniel: Para nada. Más bien vamos por dónde quería recorrer a tu lado en esta conversación. Tienes una canción cuya letra dice: «estamos tejiendo un chal»
Un chal para proteger a la Tierra (canta):
Estamos tejiendo un chal
con hebras que cada uno
va tomando de su historia
de canto sueño y memoria
le estamos tejiendo un chal
Iba de la paz vestida
La canción se llama Vestida de vida

Fotografía: cortesía de Sebastián Monsalve
Daniel: Por eso decía que no te alejabas de la pregunta. Se trata de este camino de vida, de este chal que vamos tejiendo colectivamente…
“Tenemos que protestar desde donde podemos”
Yo creo en eso: hay que tejer algo que nos junte a toda Latinoamérica. En cada país ves que la gente sale a protestar. En el mío no se puede protestar porque hay leyes que prohíben y criminalizan; tenemos que protestar desde donde podemos. Muchos jóvenes han perdido la vida protestando; hasta ahora cargamos con ese sufrimiento de esos muertos que perdieron la vida por defender la democracia. La presidenta de esa época es una asesina, ese es su verdadero nombre.
Entonces tenemos que estar juntos. Me encantó ver a Fito Páez caminando por la calle con sus hijos y diciendo «la patria no se vende». Tenemos que hacer lo posible para que nos respeten y poner límites al poder porque si no, se van.
En la última marcha mataron a un chico, un creador, un joven rapero [Susana se refiere a Eduardo Ruiz Sáenz «Trvko» quien fue asesinado por un disparo de un policía en Lima en octubre de 2025]; esto ocurrió delante de nosotros. Tenemos que buscar todas las maneras de estar juntos, porque es una pelea continental.
Daniel: Estoy de acuerdo, debemos juntarnos todas las personas, poner el cuerpo, la música, el arte, la vida frente a la destrucción, a la miseria, a la corrupción.
Sí, ahí está la lucha.
Latinoamérica de Calle 13 ft. Totó la Momposina, Susana Baca y María Rita fue catalogada entre las 100 grandes canciones del siglo XXI por Rolling Stone en Español.

Fotografía: cortesía de Sebastián Monsalve
Daniel: Hablando de esta integración latinoamericana, tuviste una colaboración emblemática en la canción Latinoamérica junto con Totó la Momposina quien lamentablemente falleció hace poco, María Rita (hija de la mítica Elis Regina), y la agrupación Calle 13, integrada por René Perez, Eduardo Cabra e Ileana Cabra.
Cuando grabamos, Calle 13 estaba en Colombia. Vino Totó con su hijo, tocaron, cantamos y estuvimos juntos. Esa canción tiene una fuerza enorme y fue catalogada por la Revista Rolling Stone en español entre las «100 grandes canciones del siglo XXI». El año pasado le dieron esa distinción.
Daniel: En la reseña se destaca que “el verdadero impacto de ‘Latinoamérica’ está en las marchas donde se canta a voz en cuello. En los estallidos sociales que la han adoptado. En los pueblos originarios que reconocieron en ella su voz, porque no se limita al panfleto o la denuncia, también es baile, vida y celebración”. Tu obra refleja precisamente ese espíritu. Por otro lado, sabemos que en tu equipo hay alguien clave para el sonido: tu pareja Ricardo Pereira. ¿Cómo es trabajar juntos para lograr una atmósfera sonora tan sublime en tus recitales y discos?
Sí, Ricardo tiene un oído y gusto impecables que hacen que los discos salgan casi perfectos. Ahora mismo hago colaboraciones, pero en cantidades. Acabamos de terminar una canción con Marta Gómez, de Colombia: vino a Cañete, se alojó aquí, cantamos y cocinamos juntas.
También está por salir una colaboración con dos cantantes brasileñas, Ludmilla y Liniker, que me mandaron su trabajo. Ricardo ya le dio el visto bueno; él escucha todo con mucha paciencia. Es una canción que es muy inocente, pero va diciendo cosas importantes y profundas.
Daniel: ¿Te gustaría agregar algo para el público que te verá en el Festival Ecuador Jazz?
Quiero decirles que los espero el sábado 26 de septiembre. Voy con parte de mi banda y me juntaré con la Orquesta de Instrumentos Andinos. También estarán como invitadas María Fernanda Rivera y Margarita Laso. Creo que haremos algo muy bello.
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