Un festival es un gran encuentro entre públicos que jamás se cruzarían por su propia voluntad. El 29 de agosto, el FTC Live al Parque pondrá en un mismo escenario a Maroon 5, Myke Towers, Yandel Sinfónico, MIEL, Machaka y muchos artistas más.
En los años 70, el crítico musical Lester Bangs sostenía que aislar a un género musical de otros es matar a la música y que la única manera de entender al rock era escuchar todo aquello que no era rock… y lo dijo como una fórmula: sin el country de los Apalaches, sin el gospel afroamericano, sin el blues del Delta, ese género musical no tuviera razón de ser.
Años después de esa sentencia, el 29 de agosto, en el Parque Bicentenario de Quito, Ecuador va a montar un experimento sobre ese mismo principio. En un mismo cartel, el FTC Live al Parque convoca a Maroon 5, Myke Towers, Yandel Sinfónico, Lost Frequencies y Fruko y sus Tesos, bandas locales como MIEL y Machaka. Pop-rock mainstream, trap latino, reggaeton con orquesta, electrónica de festival europeo y, como si fuera poco, una salsa de las de antaño.
Es obvio que hay una GRAN diferencia entre asistir a un concierto versus asistir a un festival. Un concierto puede ser algo más íntimo ya que los artistas suelen hacer un recorrido completo de su discografía y son dueños del show. Un festival, en cambio, es un gran encuentro entre públicos que jamás se cruzarían por su propia voluntad. El fan de Maroon 5 y el fan de Fruko terminan respirando el mismo aire sin haberlo planeado.
En una época en la que poco se valora un solo de guitarra o el aliento de miles de personas después cantar a todo pulmón una canción que marcó una generación, un festival se convierte en una ciudad dentro de una ciudad, allí no hay partidos políticos, vecinos melindrosos ni burocracia que tolerar, solo amor por la música y respeto por la diversidad.
El fan de Maroon 5 y el fan de Fruko terminan respirando el mismo aire sin haberlo planeado.
Lollapalooza no puso a Santiago de Chile en el mapa por traer a los Rolling Stones, lo hizo porque construyó, edición tras edición, una audiencia que aprendió a moverse entre géneros con gran acogida, convirtiendo hoy al mercado chileno de música en vivo en uno de los más sofisticados de la región. El Estéreo Picnic hizo lo mismo por Bogotá, demostrando que estos festivales importaron a Sudamérica no solo un cartel de grandes artistas, sino un estilo de vida que deja a un lado el individualismo para disfrutar en comunidad, sino una costumbre cultural de la humanidad.
El verdadero melómano ( y uso el término sin nostalgia, sin pedantería) no es quien tiene el catálogo más extenso de vinilos ni quien puede citar los b-sides de décadas discográficas de una banda, es quien ha desarrollado la capacidad de escuchar sin prejuicios, el que puede reconocer que hay algo verdadero en una canción de Myke Towers aunque su playlist de cabecera sea Radiohead; el que entiende que Fruko y sus Tesos contiene más arquitectura musical que muchas cosas que se llaman a sí mismas complejas.
El verdadero melómano […] es quien ha desarrollado la capacidad de escuchar sin prejuicios.
Ecuador llevaba décadas siendo una parada ligera en la gira de grandes músicos, un gran primer paso que no podía quedarse allí porque ese modelo no basta para construir una industria musical dentro del país. Lo que el FTC ha hecho con el Festival FTC Al Parque, con todos sus riesgos comerciales y curatoriales, es declarar que este Ecuador Amazónico lo tiene todo para generar un festival con identidad propia.
Los festivales que fracasan en su primer intento no dejan solo una deuda económica, también dejan la percepción de que el mercado no estaba listo. Los que sobreviven marcan la pauta de lo que se viene y en muchos casos sobreviven por generaciones.
El 29 de agosto habrá gente en el Bicentenario de Quito que fue por Maroon 5 y que, sin buscarlo, va a escuchar a Fruko de cerca por primera vez en su vida. Habrá quien compre la entrada por Myke Towers y se quede inmóvil cuando arranque Lost Frequencies. Esos momentos no caben en ningún reel, solo caben en el goce de vivirlo.