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Arte

Trayendo el canto de los pájaros: el paso de Luzmila Carpio por Quito

By Daniel Rivera Albuja

April 12, 2026

Luzmila Carpio, la emblemática cantora y compositora boliviana, fue una de las invitadas internacionales a la XXIV edición del Festival de Música Sacra de Quito, organizado por la Fundación Teatro Nacional Sucre.

Como es habitual en este encuentro, la agenda no se limitó a los escenarios, sino que abrió el espacio para el intercambio de saberes a través de clases, talleres y conversatorios.

El pasado 29 de marzo de 2026, la terraza del Teatro Sucre se convirtió en un espacio ritual. Allí, Luzmila Carpio, acompañada por el maestro del charango, Melian Sangueza, mantuvo un diálogo íntimo con el público. Sobre la mesa, una serie de elementos simbólicos marcaban el tono de la charla: maíz, agua, tejidos, un ramo de domingo de ramos y tierra; objetos que daban cuenta de la profundidad de lo que venían a contar.

Con una emoción palpable, Luzmila relató cómo un pajarito la recibió cantando al alba en la ventana de su hospedaje. A partir de esta anécdota, empezó con paciencia a explicar la fonética de los pájaros, revelando cómo algunos silbidos pueden interpretarse desde el quechua o el aymara. Entonces fueron sonando sus significados preciosos: el anuncio de una visita que llega, el llamado a levantarse temprano, el pedido de lluvias, incluso el presagio de la muerte de alguien en el pueblo.

A lo largo de la charla, Melian Sangueza entonó distintos tipos de charangos para germinar la música junto a Luzmila, evidenciando una complicidad y compañerismo absoluto entre ambos músicos. Los elementos dispuestos en la mesa no fueron meros adornos; sirvieron para explicar de forma pedagógica la riqueza de una cosmovisión compartida, la andina. Uno de los momentos más conmovedores fue cuando Luzmila besó el maíz antes de cantar Tarpurikusun sarata (Plantamos maíz).

Fotografía: Ana Lu Zapata

A través de su voz dulce y eterna, Luzmila nos recordó lo eminente de la cultura andina. Durante el encuentro, enfatizó la urgencia de que las nuevas generaciones busquen sus identidades, asuman compromisos con el territorio y protejan el agua. También destacó la forma en que su música ha conectado con públicos diversos gracias a las mezclas y remixes realizados en años recientes.

Uno de los puntos más altos del conversatorio fue cuando recordó su relación con Mercedes Sosa. La cantora argentina mencionó en varias entrevistas que el canto de su colega y amiga boliviana le salvó la vida. Conmovida, Luzmila, compartió ese momento íntimo, asegurando que, en aquella ocasión, fue el canto de los pájaros lo que terminó por curar a “la Negra”. 

El paso de Luzmila Carpio por Quito culminó con su presentación en el Teatro Nacional Sucre el 31 de marzo de 2026. El repertorio principal giró en torno a su disco más reciente (2023): Inti Watana (El retorno del Sol), una obra que sigue tendiendo puentes entre lo espiritual, lo político y lo contemporáneo. En esta ocasión, Luzmila estuvo acompañada por la banda Tremor conformada por Leonardo Martinelli, Camilo Carabajal y Alex Muzatov.

Fotografía: Ana Lu Zapata

La magia del concierto estuvo marcada por canciones como: Kacharpayita que funcionó como el bis del concierto y animó al público a levantarse de sus asientos; Requiem para un Ego, una invitación a reflexionar sobre el arrepentimiento y la pérdida; Abuela grillo, canción  del cortometraje homónimo (2009) que mantiene una vigencia punzante al referirse a la explotación de los recursos naturales y la privatización del agua, un claro guiño a los procesos actuales de Ecuador y América Latina; Ofrenda a los pájaros, donde Luzmila interpretó algunos de los silbidos que explicó durante el conversatorio.

El escenario alternó momentos de intimidad con Luzmila, acompañada únicamente de Melian, interpretando huaynos y momentos de explosión sonora con la banda completa. Además, el Ballet Andino Humanizarte se sumó a la puesta en escena en varias canciones. Antes de su aparición, la cantora mencionó conmovida y con orgullo que este fue el primer grupo en coreografiar su música.

Fotografía: Ana Lu Zapata

La sensación final que dejó el concierto de Luzmila Carpio en Quito, lejos de apelar a un esencialismo rígido, demostró que la experimentación y el respeto en el uso de tecnología permiten abrir nuevos paradigmas en torno a lo sagrado que aún late en los Andes, invitándonos a una aproximación necesaria para redescubrir. 

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