Bandas Nacionales

Sinfocine: Una retrospectiva musical de los hitos del cine ecuatoriano

By Romina Simon

August 14, 2026

Sinfocine es el primer concierto sinfónico con música de cine nacional realizado por los 100 años del cine en Ecuador. Se llevó a cabo el 7 de agosto en el Teatro Nacional Sucre.

La música y el cine siempre han caminado de la mano. Cuando las películas aún no contaban con sonido directo, músicos en vivo acompañaban las funciones, marcando la emoción.

Recordamos bandas sonoras de películas famosas, y al escucharlas la emoción de la historia regresa a nosotros. El cine ecuatoriano desde sus inicios contó con sus propios compositores, cantantes, y emociones.

En una cronología llena de idas y vueltas, Sinfocine ofreció una retrospectiva de los hitos del cine ecuatoriano, enfatizando en lo variado de cada sueño materializado en nuestro país.

Pasamos por clásicos como La Tigra, Marx y una mujer desnuda y Dos caminos. Recorrimos películas icónicas como Ratas, ratones y rateros y A tus espaldas, hasta llegar a formatos contemporáneos de realidad virtual y comedias inolvidables como Dedicada a mi ex o Zuquillo Exprés

La música, interpretada por la Banda Sinfónica Metropolitana de Quito, acompañada por el Coro Mixto Ciudad de Quito, dirigidos por Jorge Oviedo, le dio a cada banda sonora una dimensión épica que nos recuerda que nuestras historias no tienen nada que pedirle a las del norte global.

Elevar y honrar a la música y películas que formaron nuestra cultura cinematográfica es cumplir con una deuda histórica hacia los artistas y su arte.

102 años de cine ecuatoriano

Soñar y luchar fueron palabras que se repitieron durante la noche de parte de quienes hicieron posible este evento. Soñar y luchar. Entre ellos se crea un abrazo que reconoce la valentía que atraviesa hacer cine y hacer arte en un país que nunca ha creído en su cultura, o que activamente busca silenciarla.

En honor al cumpleaños del cine ecuatoriano, que este 2026 cumple 102 años, Sinfocine celebró a los directores que pusieron la cara para hacer del sueño del cine una realidad.  Y también se tomó el tiempo de festejar a los actores, compositores, productores y técnicos que han luchado por llevar historias a la pantalla.

Además de la espectacular interpretación de los músicos y solistas invitados, la noche contó con la presencia de figuras emblemáticas del cine. Asimismo, los difuntos Juan Esteban Cordero y Santiago Luzuriaga recibieron un conmovedor homenaje.

Al final, el público recibimos una invitación a apropiarnos de la cultura, de las películas, y de su música. Desde las propias manos de los directores y compositores, se nos entregó la música y las imágenes para hacerlas nuestras.

Sin embargo, entrando al hermoso vestíbulo del Teatro Sucre con su suntuosidad cuasi mágica, junto a personalidades y artistas, uno no puede dejar de pensar en quienes quedaron atrás en la Plaza del Teatro, quienes la habitan cada día sin nunca experimentar el sueño que se esconde tras estas puertas. 

Mientras sigo la consigna y me apropio del arte, me pregunto cómo hacer que esto se multiplique, que el apropiarse del cine, del arte, la cultura y la música no se limite al “nosotros” sentado en la sala.

En un país donde hacer arte se considera una aventura peligrosa, cada idea que se materializa se convierte en un sueño difícil de creer. Sinfocine nos pide seguir yendo al cine, seguir haciendo arte, seguir soñando.