Ruby Chasi (directora) pone a las parteras napurunas en el centro del encuadre en Pajuyuk, otorgándoles el lugar que la institución tiende a invisibilizar.
Decir que los bebés han llegado al mundo durante milenios, mucho antes de que se crearan los hospitales y se instauraran los protocolos asépticos de parto, parece una afirmación demasiado obvia para ser señalada, ¿cierto? ¿Por qué entonces señalarlo?
Para empezar, porque la hazaña de traer una vida al mundo en el presente parece ser validada sólo si durante el suceso ha intervenido un Alguien acreditado por un Poder institucionalizado. Y es una locura que, a pesar del colapso del sistema de salud —no solo en nuestro país, pero especialmente en nuestro país—, la Salud como Institución siga sosteniendo una autoridad casi irrefutable en cuestiones tan antiguas como parir.
Pero cuando dicho poder no solo ya no puede garantizar condiciones mínimas para salvaguardar vidas, sino que además activamente las pone en riesgo, entonces cuestionarlo se torna imperativo. El cuestionar, sin embargo, no puede permanecer en el lugar cómodo de la crítica; debe ir más allá, explorar y ofrecer alternativas.
Ese es precisamente el aporte de Pajuyuk, un corto documental sobre el poder ancestral del parterismo en la Amazonía ecuatoriana. Dirigido por Ruby Chasi, cineasta novel y artista ecuatoriana, el docu acompaña a las parteras Napuruna en la ceremonia sagrada del Kicnana que realizan para renovar la energía de su cuerpo y espíritu tras asistir un parto.
Parterismo y poder ancestral
A partir de un registro respetuoso de la toma del agua de pitón (árbol frutal amazónico) con el que las parteras se purifican de la energía acumulada, el corto intenta traducir una visión de mundo en el que el ser humano no está desligado de la naturaleza. Para añadirle profundidad, se intercalan impactantes escenas de un parto real.
Vuelvo a la afirmación del inicio: los bebés han nacido durante milenios, mucho antes de la existencia de la Institución Salud, y estas mujeres encarnan la sabiduría milenaria que ha acompañado a tantas generaciones a llegar al mundo.
Al poner a las mujeres napurunas como protagonistas del cortometraje, la directora hace un gesto enorme de reconocimiento ante un histórico desprestigio patrocinado por el poder institucional. De allí también que la obra se haya ganado reconocimiento en el circuito de cine documental.
“Pajuyuk” es una palabra kichwa amazónica, cuya traducción directa vendría a ser “poder ancestral”. “Me resonaba esa palabra siempre que volvía a la comunidad”, cuenta Ruby, que realizó el documental como proyecto de tesis para obtener la licenciatura en cine por la USFQ.
Al profundizar en la investigación, llegó a comprender que el pajuyuk nombra a la energía sobrenatural que en la cosmovisión kichwa amazónica mueve al mundo. “Paju es un don que te da la vida y cada ser humano tiene uno”, le explicó una de las mamas parteras. Pajuyuk es el conjunto de pajus que una persona ha reforzado a lo largo de su vida. “Hay pajuyuk para todo”, añade Ruby. El documental finalmente recibió ese nombre.
Fotograma Pajuyuk
Una carrera que inicia
“Al presentar el corte final, un maestro y también colegas que vieron me dijeron: Debes distribuir esto porque vale la pena que conozcan un poco tu mirada y también lo que es Ecuador, lo que tenemos”, comenta la directora.
El primer festival en aceptar el documental en su selección oficial fue Curta Brasilia (13°) – Muestra de Cine Amazónico. “Lo más lindo de esto es que conectas con gente valiosa del arte”, asegura.
Pajuyuk además se ha presentado en el Festival de Málaga 2026 (Afirmando los Derechos de la Mujer) en España y en el True/False Film Fest 2026 ( Sección de Cortometrajes) en Estados Unidos. Y más recientemente, fue seleccionado en la 65° edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. Allí, además Ruby Chasi obtuvo el premio a Mejor Dirección en la categoría de cortometraje.
Recientemente, Ruby fue seleccionada para participar en el programa internacional Looking China, una de las residencias cinematográficas más importantes del país asiático.
“Son 17 días que debes pre-producir, producir y postproducir un documental en un mundo que es completamente nuevo para ti. Pero siento que la ideología de retratar desde un punto de vista extranjero es muy lindo para una comunidad y una sociedad”.