Crédito fotográfico: Tawna

Cine

El futuro viene llegando en un bote solar: KANUA y la nueva narrativa amazónica

By Katicnina Tituaña

December 12, 2025

Crédito fotografía: Tawna

Durante diez días, la tripulación de KANUA, integrada por miembros de Tawna y técnicos de Kara Solar, navegó por el río Pastaza llevando más de 20 películas a cuatro comunidades de la Nacionalidad Achuar.

Un festival de cine que navega por ríos amazónicos proyectando películas en comunidades remotas en un bote impulsado por energía solar… ¿No parece esa una idea futurista? En muchos sentidos, KANUA, el Festival Flotante de Cine Amazónico, lo es, pero existe en el presente y acaba de vivir su tercera edición.

Cuando hablamos de futurismo, lo primero a lo que suele asociarse es a la típica película hollywoodense donde los robots y las computadoras han dominado el mundo. Pero no es ese el tipo de futurismo al que corresponde KANUA.

Apartándonos de esa clásica y dominante idea del futurismo occidental euroamericano, el abanico de propuestas dentro de este movimiento artístico-estético se expande. Así, por ejemplo, el afrofuturismo irrumpió en un momento determinado de la historia para reclamar la narrativa contada hasta el momento sobre los cuerpos y realidades negras marginadas y caricaturizadas en los medios masivos, ofreciendo una visión del futuro desde una perspectiva africana y de la diáspora.

Del mismo modo, en las últimas décadas el futurismo indígena ha surgido como una apuesta estética dentro de las comunidades indígenas para imaginar futuros en el que los cuerpos y las comunidades colonizadas y racializadas viven en libertad.

Trascendiendo el pasado, el presente y el futuro, se trata de imaginar un mundo donde la colonización no ha perturbado la civilización de los pueblos indígenas y la representación de los mismos no se ha sesgado a favor del proyecto colonial, subraya Juliana Enright, periodista Lakota.

Desde el 2023, KANUA ha venido construyendo una propuesta que se alínea precisamente con ese planteamiento.

Surcando ríos

Crédito fotográfico: Tawna

En la primera edición, el festival navegó en un bote impulsado por energía solar por los ríos Bobonaza, Pastaza y Kapahuari, proyectando películas y cortometrajes en ocho comunidades indígenas. En esta ocasión, surcó el río Pastaza hacia los territorios de la Nacionalidad Achuar de Ecuador y Perú, consolidando un espacio de encuentro y una experiencia binacional.

La propuesta de KANUA se originó en conjunto entre Tawna, colectivo de cine enfocado en narrativas amazónicas, y Kara Solar, fundación que impulsa sistemas de transporte solar y autonomía tecnológica en territorios indígenas.

Desde su inicio, el festival ha buscado revertir la lógica extractiva del cine sobre la Amazonía, fortaleciendo procesos de autoenunciación y soberanía narrativa.

“Empezamos a hacer cine en el 2019 para nuestras comunidades, en nuestro propio idioma, porque vimos la necesidad de contar nuestras propias historias”, nos comentó Sani Montahuano, de la nacionalidad sápara, directora de Tawna y productora de KANUA, durante la inauguración del festival.

La tercera edición se inauguró con un evento abierto al público en la ciudad del Puyo el 21 de noviembre. Además de presentar a la tripulación que se embarcaría en el viaje, hubo una proyección de cortometrajes seleccionados que conformaron la cartelera y un pequeño conversatorio con cineastas amazónicos.

De un total de 170 películas que recibió la convocatoria de este año, 20 fueron seleccionadas con el criterio de que dialoguen con las realidades de las comunidades amazónicas, explica Sani, quien también fue jurado. “Ha sido un saqueo de imágenes lo que hemos vivido los pueblos amazónicos. Queremos ser vistos cómo nosotros vivimos realmente. Nuestra realidad es distinta”, añade.

Así, por ejemplo, uno de los cortometrajes que se proyectó, Heridas de Asfalto, es un ensayo íntimo que captura, a través de los ojos de su director, Uber Gualinga, joven kichwa de Sarayaku, la transformación de la Amazonía ecuatoriana. A medida que una carretera atraviesa el río Bobonaza, las imágenes y reflexiones de Uber revelan la fractura entre la memoria ancestral y las promesas de desarrollo.

¿Qué narrativa habrán contado?

Crédito fotográfico: Tawna

“Me pregunto, ¿qué narrativa habrán contado con lo que vinieron a grabar?”, se cuestiona Mukutsawa Montahuano, realizadora audiovisual, cofundadora de Tawna y también productora del festival.

Muku, de la nacionalidad sápara, recuerda que, cuando era pequeña, a su comunidad llegaban personas de afuera a apuntar sus cámaras y grabar. “Yo no entendía y salía corriendo asustada”, relata. Cuando tenía alrededor de 15 años, tuvo acceso a una cámara y hoy habla sobre la importancia de apropiarse de las herramientas digitales para contar su propia realidad.

Por eso, KANUA no solo proyecta películas, también imparte talleres de formación audiovisual en las comunidades. “Agarran la cámara y graban lo que ellos quieren y es lindo porque en la noche se ven en la pantalla grande, cosa que nunca se pensó», cuenta con emoción Mukutsawa.

«Allá en la comunidad nunca se pensó verte como pueblo indígena en una pantalla grande donde la mayoría de veces vemos a gente de afuera, gringa. Es súper lindo cómo se vuelven [en la comunidad] a mirar en una pantalla luego de haber estado detrás de la cámara”. Asimismo, técnicos de Kara Solar imparten talleres de energía solar.

Durante diez días, la tripulación de KANUA, integrada por miembros de Tawna y técnicos de Kara Solar, navegó por el río Pastaza llevando más de 20 películas a cuatro comunidades de la Nacionalidad Achuar: Kapawi, Wachirpas, Ishpingo y Huagramona.

Ya lo decíamos, frente a la crisis de imaginación que parece estar atravesando la sociedad “moderna”, el cine desde el territorio se figura como un antídoto. Un antídoto que guarda la potencia de “desanclar la imaginación del flujo industrial, para que sea capaz otra vez de inscribir en la realidad otros futuros”.

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